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2.5. Interpretación esotérica

El renacer del Tarot como instrumento mágico interviene a finales del siglo XVIII, en pleno periodo de la Luz. Es la obra de un arqueólogo célebre en su época: Antoine Court de Gébelin, mason.
"Si hoy anunciamos que existe una obra que contiene la doctrina más pura de los egipcios que hubiera escapado de las llamas de sus bibliotecas, ¿ quién no estaría impaciente de conocer dicho libro ? Ese libro existe, y sus páginas son las imágenes del Tarot"

Para justificar sus afirmaciones, Court de Gébelin explica que la palabra Tarot viene de la egipcia Ta-Rosch, que significa Ciencia de Mercurio (Hermes para los griegos, Thot para los egipcios). Después, ayudado por un colaborador desconocido, explica las numerosas propiedades mágicas del Libro recién descubierto.

Estas teorías son retomadas por otro masón, Etteilla, pseudónimo de Jean-François Alliette:
El Tarot es un libro del Egipto antigüo, cuyas páginas contienen el secreto de la medicina universal, de la creación del mundo y del destino del hombre. Sus orígenes remontan a 2170 antes de Cristo, cuando 17 magos se reunieron en un conclave presidido por Hermes. Seguidamente, fue grabado sobre placas de oro situadas al rededor del fuego central del templo de Menphis. Finalmente, después de varias peripecias, fue reproducido por mediocres artesanos de la Edad Media con tal cantidad de inexactidudes que su sentido se perdió.

Etteilla devolvió al Tarot lo que él consideraba como su forma primitiva remodelando su iconografía: lo bautizó como Libroo de Thot. La herencia de Platon y del Hermes renacentista está claramente presente en las manipulaciones de Etteilla. En efecto, en los 8 primeros triunfos, reproduce frases de la Creación; en los 4 siguientes, subraya que las virtudes conducen a las almas a Dios; y finalmente, en los 10 últimos, representa los condicionamientos negativos a los cuales el hombre está sometido.

Las 56 cartas numéricas fueron interpretadas como las sentencias divinas para los mortales. Gracias a sus revelaciones, la cartomancia tuvo un gran auge.

Más tarde, la dimensión mística del Libro de Thot se revalorizó gracias a Eliphas Levi.
Eliphas Lévi denunció los errores de Etteilla afirmando que los 22 triunfos corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo mosaico. Explica también su relación con las operaciones mágicas, con el simbolismo masón y sobretodo con los 22 senderos del Arbol de la Cabala, que reflejan las estructuras idénticas del Hombre y del Universo.

Recorriendo los 22 canales del conocimiento supremo, el alma humana podía entonces contemplar la luz divina.

Las teorías de Levi fueron retomadas por numerosas fraternidades ocultistas y, cada una de ellas, realizó nuevas cartas de Tarot conformes a su propia filosofía.

Para algunos, el objetivo de los iniciados era una gran Templo Humanitario con el objetivo de crear el Reino del Espíritu Santo fundado sobre el esoterismo común de todos los cultos. Para otros, el Tarot representaba las etapas de un caminio individual de elevación mística o de exaltación psíquica gracias a la obtención de grandes poderes mágicos.

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