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2.1. La armonía celeste

El juego del Tarot reposa sobre 56 cartas numéricas llamadas "italianas", pero en realidad de origen árabe ("coppe", "denari", "bastoni" et "spade"), y de 22 cartas conocidas como triunfos, introducidas a principios del siglo XV en Italia. (Los triunfos son nombrados arcanos mayores por los esoteristas).

El juego deriva de los "Triomphi" de Petrarca que describe las principales fuerzas que gobiernan a los hombres asignándoles a cada una de ellas un valor numérico. En primer lugar está el amor (el instinto), que domina a la modestia (la razón). Después la muerte, atacada por el tiempo, la eternidad y Dios (que triunfa sobre todas las demás).

En el juego del Tarot, los triunfos eran inicialmente 6, luego pasaron a 22, número cuyo significado místico según la nomerología cristiana, representa la introducción a la sabiduría y a la enseñanza divina.

La teología medieval atribuye al Universo un orden preciso, constituido de una escalera que va de la Tierra hasta el Cielo; de lo alto de la escalera, Dios, la Causa Primera, Gobierna el Mundo, sin por ello intervenir directamente pero sí operando ex gradibus, es decir, mediante una serie ininterrumpida de intermediarios.
Es así como su poder divino es transmitido a las criaturas inferiores, hasta al mendigo más humilde. Por otro lado, si leemos esta simbología de abajo a arriba, el hombre puede gradualmente elevarse dentro del orden espiritual sobrepasando las cimas del "bonum", del "verum" y del "nobile", y que la ciencia y la virtud lo acercan a Dios.

Según la primera lista de Tarot conocida, a principios del siglo XVI, es evidente que se trata de un juego ético.
El Bagatto (Mago) representa un hombre corriente al que se le han concedido guías temporales, la Emperadora y el Emperador, y guías espirituales, el Papa (la fé).

Los instintos humanos deben ser regulados por la Virtud, el Amor por la Templanza, el deseo de poder (el Carro), por la Fuerza. La Rueda de la Fortuna enseña que el éxito es efímero, y que incluso los poderosos están destinados a convertirse en polvo.

El Hermitaño, que viene después de la Rueda, representa el tiempo al cual todo ser debe ser sometido. Por otro lado, el Colgado advierte del peligro de ceder a la tentación y al pecado antes de la llegada de la Muerte física.

Incluso la vida después de la muerta está representada según el concepto de la Edad Media; el Infierno y el Diablo están situados en el centro de la Tierra, mientras que los cuerpos celestes están por encima.

Conforme a la visión de Aristóteles del cosmos, la esfera terrestre está rodeada por dos "fuegos celestes", representados, en el Tarot, por el rayo que cae sobre una Torre. Las esferas planetarias son sintetizadas en tres planetas principales: Venus, la estrella predominante, la Luna y el Sol.

En la estrella más alta reposan los ángeles que, a la llegada del Juicio Final, serán los encargados de despestar a los muertos de sus tumbas - cuando la Justicia Divina triunfará evaluando a las almas, para separar a los buenos de los malos.

En la cima se encuentra el Mundo, a saber, Dios padre; así lo escribió un cura anónimo que comentó las cartas del Tarot a finales del siglo XV.

Este mismo autor coloca al Loco después del Mundo, indicando así que es extrangero a todas las reglas y a toda la enseñanza.

Durante el siglo XV, el juego del Tarot era conocido como "Ludus Triomphorum", y hasta principios del sigle XVI no aparece el término "Tarocchi" o Tarot.
El origén de esta nueva palabra está todavía sometido a controversia. Unos piensas que proviene del Arabe y que significa "Tariqa", a saber, la Voz del Conocimiento Místico, teniendo por fuente de inspiración "Tara", la diosa del Saber (la "Tara Verde" representa la diosa del Saber Supremo, en el budismo tibetano). Otros ven una relación con la técnica "Taroccato" en uso en las residencias del norte de Italia, utilizada para decorar manuscritos. Finalmente, otros consideran que la palabra "tarocco" proviene de "tarocar", y significa hacer cosas locas o insensatas. Finalmente, otros ven un anagrama de la palabra "rota", la rueda, queriendo decir que el tarot, como el Universo, es una círculo sin fin, algo parecido al ciclo de la Naturaleza: nacimiento, crecimiento, decrecimiento y muerte.

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