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El Emperador

El Emperador es la cuarta carta del Tarot. El número 4 se asocia a la materia:

  • el número de puntos cardinales
  • el número de los elementos (Tierra, Agua, Fuego, Aire)
  • el número de estados de la materia en la Alquimia (caliente, frío, seco, mojado)

Encontramos este número en la posición del personaje, sus piernas formán un 4.
El Emperador simboliza el dominio sobre la materia y, de forma más amplia, está asociado al éxito material durante las prácticas adivinatorias.

El Emperador es el signo estable del poder adquirido y mantenido, de la posesión material, y en oposición a la Emperatriz, el Emperador no crea, posee lo que crea la Emperatriz. Es el estadio posterior a la Emperatriz, la posesión del bien tras la idea.

El número 4 es par y muy estable, por lo que el Emperador es también muy conservador. No le gusta que cambien sus costrumbres ni que cuestionen su capacidad de hacer las cosas según sus costumbres. Esta estabilidad es, por un lado, una virtud, ya que podemos fiarnos de él, pero por otro lado es un defecto, ya que sólo actúa según sus costumbres. Se opone naturalmente a todo cambio sobre lo que posee. Es la debilidad del Emperador respecto a la Emperatriz, que está abierta al cambio y puede actuar en favor de lo que no posee. El Emperador vive sobre conocimientos pasados pensando que siempre permanecerán. Es el dominio de si mismo, pero puede ser sorprendido por lo que desconoce y reaccionar de forma violenta para conservar su título, aún ante la evidencia.

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